Geografías de la Diáspora es la más completa colección de música sefardí, recogida en cinco volúmenes, y el título del programa en el que se recorren las principales plazas en las que los sefardíes se asentaron tras la expulsión: Marruecos, Turquía, Grecia, Bulgaria y antigua Yugoslavia.
La colección está compuesta por cinco discos. El primer volumen de la colección,‘Sefarad en el corazón de Marruecos’ fue galardonado con el título a ‘mejor disco europeo del año’, quedando asimismo, en el 9º puesto del ranking mundial por la Transglobal World Music List. El lanzamiento mundial del segundo volumen ‘Sefarad en el corazón de Turquía‘ fue el 22 de abril de 2019. En diciembre del mismo año recibía el galardón al ‘mejor disco europeo del año’ quedando en la 5ª posición de toda la producción mundial anual.
Con estas canciones se recupera parte del pasado común de culturas peninsulares que se forjaron en el solar ibérico conformando su identidad y configurando las de hombres y mujeres del siglo XXI. Estos cantos viajan, en la expulsión, con sus portadoras, a nuevos territorios y ahora con Geografías de la Diáspora realizan este camino de vuelta a su origen.
Se da especial preeminencia a cantes inéditos y a las romansas que nos hablan de personajes épicos, históricos o legendarios ligados al pasado medieval de la Península y que se siguen cantando hoy en día en España, en América y también en boca de los sefardíes en las geografías de la diáspora. Algunos de ellos se perdieron en España y han pervivido ‘en boca de madre’ en las nuevas patrias.
En este corpus de cantes conservados más de 500 años después de su expulsión, vemos reflejado su íntimo sentir, el modo de celebrar sus festejos, sus celebraciones y ritos y también la narración de sucesos históricos conectados con el romancero viejo, joya de la literatura española, que atesora una genuina manifestación de nuestra historia y una de las más altas representaciones de la literatura oral de nuestro pueblo. La sonoridad de instrumentos de la tradición medieval española y del norte de África y también de la zona oriental del Mediterráneo, siguiendo el ejemplo del pueblo sefardí que adaptó sus músicas al estilo y los instrumentos propios de las zonas geográficas donde nuevamente se establecieron, siempre en constante evolución, unidos a esas voces, constituyen la banda sonora de ese periodo de tiempo histórico.